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JEO2004

Primeras Jornadas de Estudios Orientales

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Transoxiana, Journal Libre de Estudios Orientales

20 y 21 de Diciembre de 2004
Escuela de Estudios Orientales, Universidad del Salvador
Buenos Aires, Argentina

Eghishe Charents: Lamento por una Catástrofe

Vartán Matiossián

EEO, USAL

La compleja poesia de Eghishé Charénts (1897-1937), el poeta más importante de Armenia en el siglo XX, halló su punto álgido en Libro del camino, su último libro publicado en 1933, que tanto el "establishment" literario y político soviético como el anti-soviético consideraron "nacionalista"1.

Un puñado de poemas provocaron la controversia: "Por las encrucijadas de la historia", una meditación sobre el conjunto de la historia armenia, y "Visión de la muerte", dedicado al período crítico de fines del siglo XX y principios del XX. El tercer poema fue "Mensaje", una pieza de aparente propaganda soviética con un acróstico que dice, en traducción al castellano: "Oh pueblo armenio, tu única salvación reside en tu fuerza colectiva".

Sin embargo, ninguno de estos poemas resiste una interpretación "nacionalista". Para entender por qué, tenemos que remontarnos a la novela de Charénts, País de Nairí, publicada en forma de libro en 1926, donde desarrolló su propia interpretación del pasado reciente en un tono satírico2.

El 30 de octubre de 1920, la fortaleza de Kars, la posición militar más importante en Transcaucasia, cayó en manos de las fuerzas turcas casi sin resistencia. La guerra armenio-turca llegaba a su fin. Era también el principio del fin para la primera República de Armenia (1918-1920), que un mes después sería sovietizada. Era también el final de seis años de sueños para los armenios del Cáucaso, después del enrolamiento de voluntarios en el ejército zarista (1914), la efimera liberación de Armenia occidental (1915-1916) tras la liquidación casi total en el genocidio que se producía mientras tanto, la independencia casi milagrosa de Armenia oriental en mayo de 1918 y todos los adicionales: tragedia, engaño y muerte.

El duelo por esta catástrofe debía elaborarse. No es mera coincidencia que Charénts tomara esta tarea a su cargo en el primer aniversario de la caída de Kars, cuando fechó el prólogo de Pais de Nairí.

Charénts había nacido en Kars en 1897, vivió allí hasta 1915 y retornó por última vez en 1919, hasta principios de 1920. Kars lo había alimentado durante tres cuartos de su vida; la había abandonado en pos del "dolor cerebral, una enfermedad del corazón" de tantos otros "nairianos" y sólo había obtenido a cambio un puñado de sueños deshechos, la mitad vacía de un país perdido, una ciudad natal igualmente saqueada y perdida. Tenía que testimoniar el desastre para deshacerse de la culpa del sobreviviente.

La manera increíble en la que Kars había caído era suficiente para enardecer a cualquiera. Las mejores fortificaciones de la región habian sido entregadas casi sin lucha. Era la segunda vez que sucedía algo similar: la primera habia sido en abril de 1918. El lector más casual que tenga una breve noción de la historia armenia advertirá que País de Nairí, cuya escritura Charénts había comenzado seis meses después del final del levantamiento antibolchevique de febrero-abril de 1921, que por un breve período había expulsado del poder al régimen soviético, es una poderosa crítica dirigida a la Federación Revolucionaria Armenia, el principal partido nacional, que había gobernado la república independiente durante sus treinta meses de existencia. Se buscaba con suma urgencia un chivo expiatorio.

Decir que la novela es simplemente un texto partidista, sin embargo, sería una simplificación. El poeta había comenzado, bastante antes, a elaborar una visión personal de la historia armenia y de los acontecimientos de su pasado reciente. Habia volcado su idealismo al anotarse como voluntario en el poema "Patria de ojos azules". Luego había sobrevenido una profunda desilusión y colapso espiritual, al ser testigo ocular de los horrores del Genocidio Armenio y la guerra en su primer gran poema, "Leyenda dantesca", escrito en 1915-1916.

El romanticismo juvenil evolucionaría en un estilo más definido a través de un poema poco conocido, "Sueño nacional" (1917-1918), que contiene un tema que Charénts desarrollaría luego: la crítica a la dirigencia política embozada bajo una cubierta satírica. Pero el autor no duda de la sinceridad y el patriotismo de los dirigentes. Sólo los critica por su ineptitud, cuyo trágico desenlace denuncia. Es por esto que lo caracteriza como un "poema satírico y trágico".

País de Nairí vino como reacción a la vergonzosa caída de Kars, en octubre de 1920, y al crucial tratado de Kars, en octubre de 1921, entre Turquía, Rusia Soviética y Armenia Soviética, que consagraría la pérdida a manos de Turquia de territorios de Armenia oriental, la renuncia a toda reclamación irredentista de los territorios de Armenia occidental y la reducción de Armenia a sus fronteras actuales. Mientras tanto, Charénts había abrazado el comunismo, pero esto no influenciaria ni obstaculizaría el desarrollo de sus concepciones sobre la realidad armenia. Se embarcó en la escritura de su novela para probar un argumento: Nairí era un espejismo, una ficción, un mito.

"Y en ese momento, al final de mis esfuerzos, como un muerto sagrado y amado, ¿volverá el País de Nairí a formar una imagen? Este País de Nairí que intento colocar en un cementerio, y es por eso que estoy cargando el ataúd de mis pensamientos, construido con mis palabras; lo estoy transportando a costa de mi vida, porque, sí, es necesario cargarlo. ¿No es, si, necesario enterrar todos los muertos, por más amados y familiares que sean? Caso contrario, finalmente habrán de pudrirse, hórridos y pestilentes, y entonces hasta el amante se verá privado de sus adorados restos" (CO, 78-79).

La primera parte es una parodia desficcionalizadora de "esa vieja ciudad nairiana [que] en todo aspecto recordaba a todas las ciudades nairianas, viejas y nuevas; era pequeña, despoblada, decrépita y polvorienta". Desde el primer momento, se trata de un lugar (siempre anónimo en la novela) claramente ajeno a cualquier proeza heroica.

En su mezcla de risa sarcástica y observaciones amargas, comentarios irónicos y estallidos poéicos, la novela sigue de cerca los acontecimiento de Kars durante 1913-1918. Por supuesto, no hay fechas ni se trata de una novela histórica. Presenta una serie de pintorescos antihéroes sacados de las calles y de la alta sociedad, de la clase mercantil y política. Comen y beben, tienen esposas y amantes, se enfrascan en intrigas rastreras, juegan a los naipes e intercambian chismes. Nada queda por hacer en el mundo cerrado de la ciudad provincial. Al iniciar la segunda parte, Charénts advierte al lector:

"Pero en esta ocasión, una vez y para siempre, estoy obligado a decir que en esta, mi novela, no hay y probablemente no habrá un solo 'héroe', y no soy, creo, quien debe ser culpado por esta circunstancia infortunada, sino esa ciudad nairiana, porque -- qué, qué 'héroes' podían salir de [siguen nombres de personajes. V.M.]..." (CO, 80).

Esta cuestión es importante, porque el autor ya ha declarado en el prefacio que "en esa vieja tierra muchas personas comunes han vivido en el pasado y viven hoy con las trazas comunes de la gente de todas partes" . Está a punto de enterrar el cadáver de Nairí y mostrar que no habia nada glorioso en esa muerte, porque la gente continuó siendo común a través de todas las tribulaciones, incluso cuando fingió o trató de ser un héroe. Está desacralizando tanto el país como a la gente.

En la segunda parte, Nairí es un "sueño", un "fantasma" que debe ser hallado, y los habitantes de la ciudad nairiana se lanzan a la tarea de cumplir ese objetivo. Ha comenzado la Primera Guerra Mundial tanto en Europa como, un poco más tarde, en el frente caucásico. Después de un vibrante discurso patriótico, Mazuti Hamó, el principal dirigente de la ciudad, hace un llamado a enrolarse en el ejército de voluntarios. Un batallón llega y parte hacia el frente.

En las primeras páginas de la tercera parte, el autor muestra los resultados de su búsqueda: "Nairí está ahí y no está ahí" (CO, 179). Está ahí porque todos los personajes eran personas reales, pero no está ahí porque no se la encuentra en ningún mapa actual, sino solamente en el cerebro de Mazutí Hamó. De hecho, agrega el escritor, todos los personajes de la novela vivian en ese cerebro, Hamó incluido. Por lo tanto, todos los nairianos, Charénts entre ellos, no han vivido y caminado en una ciudad real, sino en una ilusión, y su vida ha sido simplemente un "dolor cerebral" y una enfermedad del corazón.

El narrador está condenado a describir el camino hacia el desastre. Narra las consecuencias de la revolución rusa de febrero de 1917 en Kars. El gobierno zarista es reemplazado por una administración armenia dirigida por la "Sociedad" (en la novela, la Federación Revolucionaria Armenia). Mazutí Hamó se convierte en presidente del Consejo Municipal; el camarada Varodián es nombrado jefe de policía (más tarde, comandante de la Fortaleza) y Serge Kasparich, el doctor, se transforma en comisario de distrito (posteriormente, presidente del Supremo Tribunal Militar). La novela entra en una esfera de chismes alucinantes y de afirmaciones surrealistas.

El desastre se apodera de la ciudad a causa de dos errores, dice la novela: primero, Hamó se va a organizar la resistencia en las "zonas ocupadas", lo que desencadena la desorganización, y segundo, nadie toma medidas enérgicas para controlar a quienes promueven disensiones y deserciones (los adversarios de la "Sociedad"). Como vemos, Charénts echa la culpa a ambas partes, la F.R.A. y los bolcheviques.

Finalmente se erigen tres postes de telégrafo para colgar a los desertores. Cuando Hamó vuelve, el enemigo ha superado la resistencia del ejército nairiano y casi ha llegado a las puertas de la ciudad. En medio de una terrible confusión, la gente trata de huir, los soldados desertan en masa, los negocios son destruidos y los edificios entregados al fuego. La ciudad está condenada. Al final, el enemigo entra, masacra a la población remanente y captura a Mazuti Hamó, al camarada Varodian y al doctor Kasparich, quienes habian permanecido en la fortaleza esperando por su destino. He aqui el epílogo de la novela:

"(...) Pero dos dias despues, en una impía traición, fueron entregados a turbas de irregulares que los apalearon horriblemente y luego los ahorcó. El camarada Varodián fue colgado a la derecha, el doctor a la izquierda, y en el centro entre ellos Mazutí Hamó. Y para completar el salvajismo, la turba clavó una tabla en el medio del tercer poste, justo arriba de la cabeza de Mazuti Hamó, con la inscripción --simplemente imaginenla-- en letras nairianas: M.H.R.N. significando: 'Mazutí Hamó, Rey de Nairí'" (CO, 270).

Este epílogo --un eco bastante próximo del resultado real de la caída de Kars en 1920-- ha sido objeto de variadas interpretaciones. Es cierto que, si los ideales de Mazuti Hamó no hubieran sido sujetos a un sarcasmo y a una negación tan pronunciados, sus acciones en la tercera parte podrian calificarse como heroicas y su muerte, como una tragedia. Pero Charénts recurre a la prosa satírica --de la que está ausente la alegría del triunfador-- para dejar bien claro que está muy lejos de crear un héroe o una tragedia. De esta manera, está creando un género novedoso: la sátira trágica.

Podemos decir que Mazutí Hamó es sacrificado, como Cristo, en nombre de la purificación y de la renovación. Su muerte produce algo nuevo: Nairí se convierte en Hayastán = Armenia. El mito es reemplazado por la realidad. Además, el escritor es redimido de la promesa incumplida ya mencionada en el prefacio.

Es interesante mencionar que la última vez que el narrador menciona sus propio paradero es cuando dice que "muchas aguas habian corrido sobre esa ciudad nairiana y en general sobre Nairí y el mundo durante el año en el que estuve ausente de esa ciudad y de Nairí (...)" (CO, 221). Ya no vuelve a mencionarse a sí mismo, por lo que suponemos que implica haberse quedado en la ciudad hasta el final. De alguna manera, podemos identificarlo también con el ahorcamiento de Mazuti Hamó, porque si el cerebro de éste era la personificación del mito de Nairi, entonces su muerte fue el final del mito en la mente de Charénts. Citemos su declaracion al lector de la novela: " (...) Tal como Mazutí Hamó me ha engañado por años, los ha engañado a ustedes, vivieran o no en la ciudad que hemos descrito; los ha engañado, ha puesto niebla en sus ojos y ustedes no se han dado cuenta (CO, 183)".

El escritor pone el último clavo en el ataúd de Nairí en su posfacio. Afirma que después de una investigación ha advertido que Nairi no era un goyakán (armenio por "sustantivo", que también es un juego de palabras, pues goyakán también significa "existente" y proviene de goy, "existencia"), sino un mazutí hamoyakán ( = "relativo a Mazutí Hamó", es decir, "inexistente"). Citemos: "Aqui, creo, necesitamos, un doctor, una pinza quirúrgica o una lanceta y no gramática" (CO, 272). ¿Por qué? Para asegurar que el "dolor cerebral" y la "enfermedad del corazón" han sido curadas:

"(...) Una cosa nos queda clara, y esa simple cosa es que por largo tiempo la historia, el más genial de los médicos (...) ha puesto en práctica ese medio mencionado antes [la pinza quirúrgica. V.M.] y no creemos que esos intentos de la historia hayan sido infructuosos; es verdad que la sangre ha corrido en abundancia, pero muchos de los sobrevivientes ya están libre de ese dolor cerebral y enfermedad del corazón, y hoy están construyendo su país (...)" (CO, 273).

De esta manera, Charénts lamenta la pérdida de Kars y elabora parcialmente su propio duelo a través del entierro de Nairi. La historia entierra el mito. Se refiere por supuesto a la Historia (patmutiún) con "H" como el sanador final de las heridas de toda una nación. Pero, ¿qué hay de patmutiún en el otro sentido, es decir, "historia" con minuscula, narración? Al narrar la historia de la caída de Kars, Charénts se convierte también en un sanador. A través suyo, la literatura tiene una función triple: cronista, lamentador y sanador. Por supuesto, la sanación es una consecuencia de la lamentación, y uno no puede estar seguro de que la cura haya sido total. Los poemas históricos de Libro del camino muestran, en realidad, que el escritor todavia tenía mucho por decir sobre el pasado reciente. Pero esa es otra... historia.

Referencias

1 Para una introducción a su obra (que no incluye los poemas largos citados en este trabajo), el lector en castellano puede remitirse a Eghishé Charénts, Libro del camino, selección y traducción de Vartán Matiossián, Buenos Aires, 1987, donde hallará una bibliografia en idiomas occidentales. Cabe también mencionar la reciente colección de artículos Yeghishe Charents. Poet of the Revolution, edición de Marc Nichanián y Vartán Matiossián, Costa Mesa (California), 2003.

2 No hay traducción al castellano. La traducción de los fragmentos citados en este trabajo nos pertenece. La fuente es la edición académica de las obras del poeta: Eghishé Charénts, Colección de obras, tomo V, Ereván, 1966 (en armenio). Las referencias aparecen en el texto con la sigla CO, seguida por el número de página.

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